Noche surrealista
Al principio nuestro joven aventurero se dirigió al Oasis que existe en mitad del desierto de gorras y culos moviendose al ritmo de reaggeton. Allí pudo obsequiarse el paladar con un poquito de garrafa, y regalarse los oidos con música de los 80 hasta incluso llegar a sentir un pitido en el oido. Si hubiese pinchado Cach-man la música hubiese estado mucho más baja y hubiese sido mucho más agradable.
Después nuestro personaje no tuvo más remedio que dirigirse a un infierno habitado por seres extraños que se movian como poseidos a su alrededor, escuchando melodias salidas del mismisimo infierno. Sus oidos lloraron, y su cerebro empezaba a no soportar aquella aberración musical.
Y cuando todo parecia perdido, y ya empezaba a pensar en regeresar al habitat natural de su haitación a ver alguna película que sin duda sería mejor que estar allí destrozandose los oidos y el gusto musical, recibió una llamada salvadora, de esas que te iluminan la cara.
Y apartir de entonces es dificil explicar loq ue le acaeció el resto de la noche a nuestro amigo, llamemosle Santi por llamarle de alguna manera.
Risas, risas, más risas, la unidad tras la ventana, los dos haciendo de pez porla misma ventana, encuentros, más risas, risas a tutiplen, lluvia, mojarse, encuentro causales totalmente inesperados, gritos a traves dela carretera, ¿Estabais tumbados en el asfalto?, ¡Abrazameeeeeeee!, risas, risas, ¿qué mas queda por pasar?...
Y me lo quería perder.
^_^
¡¡One! ¡Two! ¡One, Two, Three, Four!!

